sábado, 23 de mayo de 2009

CONFRONTACION CON LA DOCENCIA

Al terminar mis estudios como ingeniero bioquímico (junio 1995) y haber presentado mi examen de titulación, en el Instituto Tecnológico de Celaya en (septiembre de 1995), comencé a buscar trabajo en diversos lugares, tanto en las industrias de la región, como en las instituciones educativas, presentándose la oportunidad de ingresar a la DGETI en el plantel del CETis. No. 160 de la ciudad de Jaral del Progreso, Gto. (septiembre 1995), fue ahí en donde comenzó este gran capítulo de mi vida, comencé por impartir 19 horas a la semana con las clases de: química I, bilogía I, bioquímica, matemáticas, etc. cabe mencionar que el plantel se encontraba a una hora y media de mi casa, trasladándome en autobús y sin percibir sueldo completo por aproximadamente un año y medio, pero en enero de 1996, comencé a impartir clases en un colegio particular con lo que comencé a financiar mis gastos y así poder continuar en los dos planteles.
Estoy consciente de que tengo una gran responsabilidad al formar personas capaces de enfrentar los retos que les demande la sociedad para su desarrollo personal y profesional, no es una responsabilidad fácil, por lo cual debo capacitarme y actualizarme día a día y así encontrar la forma adecuada por la cual pueda transmitir los conocimientos, habilidades y destrezas que les permitan su desarrollo.
Compartir no solo conocimientos, si no experiencia, alegrías, tristezas, aventuras, etc. con un gran número de jóvenes, me he dado cuenta de lo importante que es su formación en este nivel educativo, ya que aquí se determinan las actividades que realizaran en su vida y el desarrollo que esta tendrá al momento de egresar.
Cuento con la satisfacción de que en este periodo de tiempo he logrado conocer a muchos alumnos que hoy en día son más que profesionistas, empleados, empresarios, etc. son grandes personas, padres de familia responsables, amigos verdaderos, personas responsables de sus actos para el bien estar de sí mismos y de la comunidad en la que viven.
En los compañeros de trabajo he encontrado muy buenos amigos que me han apoyado en mi quehacer educativo y también en el desarrollo de mi vida personal, con los cuales he compartido grandes momentos de alegría y tristeza.
El que después de 13 años de servicio aun sigo con las mismas 19 horas de nombramiento con las que inicie un septiembre de 1995.
Que en muchos casos las autoridades educativas se preocupan más por la eficiencia terminal, que por la calidad de los conocimientos de los alumnos.
Que se preocupen por la comodidad del personal administrativo y se deje a un lado el equipamiento de talleres y laboratorios, y dejen en un segundo término las actividades de los alumnos.

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